De la Guerra al Exilio

     
 

El Café Villarías es algo más que un expendio de café; se trata de un espacio que refleja en todas sus paredes y esquinas la historia de aquellos hombres que fueron obligados a buscar nuevos horizontes, mismos en los que el tormento de la Guerra Civil permaneció presente y definió, completamente, la vida de esos a los que llamaron rojos.

Si bien lo anterior puede parecer, a simple vista, una aseveración un tanto exagerada, la verdad es que el Café no sólo manifiesta las peripecias de una familia exiliada a su llegada a México, sino que también es muestra de la lucha que esos refugiados mantuvieron una vez que su estancia en la tierra de acogida se hizo permanente.

A partir de lo anterior, el relato de la historia del Café y, por lo tanto, de la familia Villarías requiere detenerse en tres países –España, Francia y México- y en las andanzas de seis nombres –Leoncio padre, Juliana, Leoncio hijo, Julián, Juan y Diego- que no comparten únicamente el mismo apellido, sino también la voluntad de hacer posible que en la esquina de López y Ayuntamiento nunca cese el olor a café.